El viaje de U Tun Tun en búsqueda de la felicidad le llevó al monaquismo en dos oportunidades: cada vez que oraba, meditaba, leía y practicaba las enseñanzas de Buda. Pero sus esfuerzos fueron en vano: no pudo encontrar la paz que estaba buscando.

Un día, mientras visitaba a sus familiares, una anciana le contó las buenas nuevas de Jesucristo. Ella le dijo a U Tun Tun que debía ir a la iglesia y allí encontraría lo que buscaba. U Tun Tun asistió a la iglesia por curiosidad, ya que era un lugar extraño para él. Para su sorpresa, U Tun Tun encontró a la iglesia acogedora y placentera. Él participó en los cantos y otras actividades, e incluso comenzó a hablar con el pastor de la iglesia.

U Tun Tun aceptó a Jesucristo como su Salvador en un campamento evangelístico. Él fue bautizado y empezó su vida como un seguidor de Jesucristo. Él encontró la paz en Jesús, pero le costó perder a su familia.

Para U Tun Tun, quien viene de una tribu que está fuertemente afiliada al budismo, convertirse en cristiano es un insulto a su familia, comunidad y etnia. Una vez que se familia se enteró de que se había convertido en cristiano, cortaron los lazos con él y pusieron fin a todo tipo de comunicación. Inmediatamente, su esposa, Daw Ni Ni Win, se divorció de él y se marchó, diciéndole que estaba avergonzada de él. Ella tomó a los hijos y los alejó de él. Poco después, los familiares de su esposa vinieron y destruyeron su casa, y lo despojaron de sus pertenencias.

Luego del incidente, el pastor Soe Moe recibió a U Tun Tun y le dejó quedarse en su casa. El pastor Soe Moe tomó la iniciativa de discipular a U Tun Tun y ayudarlo a crecer en su fe. Mientras tanto, los hijos de U Tun Tun fueron enviados a un internado dirigido por monjes budistas. Los familiares le han prohibido ver a sus hijos. El padre solitario los extraña.

U Tun Tun le dijo a Caleb, un colaborador local de Puertas Abiertas, “echo mucho de menos a mis hijos. Tengo muchas ganas de verlos y espero volver a unirme a ellos en el futuro. Aunque no tengo casa ni dinero, tengo paz y gozo en mi mente por causa de Jesucristo”.

Caleb y el Pastor Soe Moe trabajan juntos para construir un refugio, un lugar seguro en el que U Tun Tun pueda quedarse.