La muerte de Wehazit Berhnae Debesai, es anunciada en medio de las condenadas alzadas contra la violación de los derechos humanos por parte de las Naciones Unidas y de las ONGs.

Debesai , una treinta añera, murió el 14 de octubre de neumonía, tras un año de encarcelamiento en condiciones muy duras, donde se le negó el tratamiento médico para su enfermedad, por no renunciar a sus creencias cristianas.

La muerte de Debesai coincide con el arresto de 70 cristianos durante una reunión de oración en Asmara, la capital.

Con este arresto, el número de cristianos arrestados, que se conozca, aumenta a casi 300. Los cristianos locales consideran que esta es la campaña más seria contra la iglesia de Eritrea.

Esta muerte coincide con la de 380 personas en su mayoría emigrantes eritreos y somalís que intentaron llegar a Europa a través de Libia, pero fallecieron en el Mediterráneo.

La reportera especial de derechos humanos en Eritrea de las Naciones Unidas, Sheila Keetharuth, informó recientemente a la Asamblea General de que debido a los abusos de los derechos humanos en este país, los eritreos abandonan sus posesiones y escapan del país.

Los eritreos ocupan el segundo lugar, tras los sirios, de emigrantes que han abandonado su país para llegar a Italia por mar hasta el 30 de septiembre, según las Naciones Unidas. "Esto demuestra la desesperación de estas personas que deciden escapar, a pesar del peligro extremo que sufren a lo largo del camino y del futuro incierto" dijo Keetharuth.

Según Naciones Unidas, entre 2.000 y 3.000 personas abandonan Eretria cada mes, a pesar de la norma de "dispara a matar" a la que se enfrentan quienes intenten escapar.

Se cree que son 300.000 los eritreos que han escapado del país en esta década.

Keetharuth dijo que las violaciones más graves de derechos humanos son la falta de libertad de expresión, de las asambleas de creencias religiosas y otros movimientos, asesinatos extrajudiciales, desapariciones obligadas, largas detenciones incomunicadas, tortura y servicio militar nacional indefinido.

El embajador de Eritrea para las Naciones Unidas, Arya Desta, rechazó estas acusaciones, diciendo que se estaban usando como "herramientas políticas" para imponerle más sanciones "injustas" al país. Que además la norma de "disparar a matar" era falsa.

Debesai estaba cumpliendo el servicio militar cuando fue detenida el año pasado. Se le acusaba de participar en actividades cristianas no legalizadas por el gobierno. Solo están legalizadas las ortodoxas, las católicas y las luteranas evangélicas.

Debesai estaba prometida para casarse, pero se le detuvo y estuvo incomunicada en Adi Quala, cerca de la frontera de Etiopía.

Su prometido Yohannes, fue arrestado el mismo día y también está preso en Adi Quala.

Un representante de Puertas Abiertas confirma que muchos cristianos están encarcelados en mazmorras subterráneas, contenedores metálicos y centros militares.

"Se enfrentan al frío y al calor, a trabajos forzosos, a la falta de comida, de agua y de higiene. Se les niega tratamientos médicos para la malaria, la neumonía que se contraen en estas prisiones, o se les niega el tratamiento para la diabetes, la hipertensión o el cáncer que son algunas de las enfermedades que ya padecían cuando fueron encarcelados".

Muchos grupos de lucha en defensa de los derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional y Vigilantes de los Derechos Humanos, han condenado el historial de este país. Amnistía asegura que las prisiones de Eritrea están llenas de miles de prisioneros políticos, encerrados sin ser acusados, de los que muchos nunca volverán a ser vistos.

Al menos 10.000 prisioneros políticos han sido arrestados desde 1993, según la organización. Muchos murieron durante la detención, a causa de las torturas, por las condiciones infrahumanas o por suicidio.

Hablando con el Servicio Internacional de la BBC tras el sucedo de las primeras muertes de eritreos cerca de Lampedua, Gaiam Ciprian, de la Universidad del Banco Sur de Londres, dijo que cada eritreo entre los 16 y los 40 años de edad, está obligado a cumplir con el servicio militar, y ya que no hay ninguna desmovilización en efecto, nadie puede marcharse.

También dijo que la economía eritrea estaba prácticamente hundida.