El pasado 25 de junio la Península Coreana conmemoraba los 70 años del comienzo de este evento tan señalado, un aniversario que coincide en una época en la que Corea del Norte se enfrenta a una guerra contra numerosos enemigos visibles e invisibles.

Desde que el Covid-19 comenzó a extenderse alrededor del mundo, Corea del Norte nunca confirmado de forma oficial la presencia del virus en el país. Según la información transmitida por parte de las autoridades, se han tomado acciones preventivas, tales como el cierre de la frontera con China el pasado enero, lo que cortó toda relación económica con su mayor aliado comercial.

Corea del Norte es un país que depende en gran manera de productos importados, como comida o medicinas, algo que ha incrementado las dificultades económicas de la población en general. Incluso antes de la llegada del Covid-19 el país estaba pasando por una situación difícil. Esto en parte es debido a las sanciones internacionales, pero también a la escasez de comida y de recursos sanitarios. El mes pasado el Programa de Alimentos Mundial dijo que un 40% de los norcoreanos necesitaban ayuda humanitaria.

Los periódicos de Corea del Norte enfatizan que la población debe ´apretarse el cinturón´ y ´confiar en el partido´ para salir adelante y superar esta situación tan difícil. Timoteo, un refugiado norcoreano y ahora analista, comentaba a Puertas Abiertas lo siguiente: "El régimen está preparado para culpar a las sanciones internacionales si muchos mueren de hambre. Los refugiados norcoreanos que han podido escapar del país han comparado la crisis económica y médica de este año con la gran Hambruna de Corea del Norte que se dio entre los años 1995 y 1997".

Mientras tanto la posibilidad de que pueda mejorar la realidad del país es minúscula. “No hay ningún indicativo de que el régimen esté asumiendo la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos contra la hambruna. Además, la persecución religiosa está más activa que nunca”, nos comenta Timoteo.

Durante muchas décadas, incluso antes de la Guerra de Corea del Norte, los cristianos han tenido que mantener su fe en secreto.

Antes del inicio de la guerra en 1950, había al menos 500.000 cristianos en Corea del Norte, pero durante 3 años de lucha seguido de un incremento de la represión, la presencia de cristianos fue prácticamente erradicada del país, según los investigadores de Puertas Abiertas. Sin embargo, en las últimas décadas la Iglesia ha crecido de nuevo. Puertas Abiertas estima que hoy en día existen entre 200.000 y 400.000 cristianos.

El país ha estado en el número uno de la Lista Mundial de la Persecución durante 50 años, lo que convierte al país en la nación más peligrosa del mundo para ser cristiano.