Gracias al apoyo de personas como tú, Dios nos ha dado la oportunidad de dar esperanza a miles de familias sirias a través de las iglesias locales que las ayudan con nuestros recursos. Hace poco Matthew*, miembro del equipo de Puertas Abiertas para Siria, visitó un centro de distribución de alimentos en Alepo. Esto es lo que describe:

“Desde afuera parece ser un edificio cualquiera, pero al cruzar la puerta vemos una escalera llena de gente. Al entrar al salón principal, en una de las esquinas del fondo, se apilan bolsas de plástico azules llenas de comida, y hay unas 30 personas esperando sentadas en sillas. Frente a ellas hay dos mesas con varias personas sentadas detrás: hoy es día de distribución en la Iglesia de la Alianza, en Alepo, una de las veinticinco iglesias asociadas con nosotros en Siria para distribuir alimentos a las personas más necesitadas.

Distribución de alimentos

Hoy puedo decirte en qué se gasta el dinero que nos donan. La distribución de alimentos ocurre en terreno neutral y no en iglesias, porque no toda la gente que recibe esta ayuda es cristiana. “Actualmente distribuimos alimentos a unas 1.400 familias, algunas de ellas con tu apoyo”, dice Abdallah, pastor de la Iglesia de la Alianza que colabora con Puertas Abiertas. “El número ha descendido porque el apoyo financiero para alimentos ha bajado, las ONG han reducido de modo abrupto su apoyo”, subraya.

Un grupo de voluntarios colabora distribuyendo alimentos cinco días a la semana. Pero eso no es lo único que hace la iglesia: “Quienes necesitan medicamentos pueden acercarse también”, dice Barkev. del grupo de voluntarios. “En varios casos, los que vienen a por medicamentos son personas con enfermedades terminales. Deben traernos la prescripción para que podamos comprarles la medicina que necesitan en las farmacias”.

Un total de 13 socios de Puertas Abiertas brinda ayuda médica y alimentaria en Siria, y es una ayuda incondicional: “A veces invitamos a la gente a las reuniones de la iglesia, normalmente a unas 50 personas. Al final de las reuniones, ofrecemos bebidas y dulces. Pero venir a las reuniones no es un requisito para para recibir alimentos y medicinas”.

Almacenamiento de arroz y otros alimentos

¿Qué orden de prioridad tienen los beneficiarios?

Según un voluntario, “la primera prioridad es para los desplazados. La segunda es la composición familiar: si hay niños, ancianos, enfermos graves o terminales que requieren tratamiento, bebés o mujeres embarazadas”. El pastor añade: “Y ahora también se ven personas que vuelven a Alepo con necesidades grandes. Viven prácticamente en la calle. Sus hogares están muy dañados o no tienen dinero para repararlos”.

¿Cuáles fueron los gastos de Puertas Abiertas en Siria durante el primer cuarto del año?

Nuestros socios locales en Siria gastaron 682.000€ en distribución de alimentos durante el primer trimestre de 2018, además de 52.700€ en medicina, 8.100€ en ayudas a los desplazados para pagar sus alquileres y 24.500€ en ropa. En los primeros meses del año también se gastó 51.200€ en combustible para acercar a las familias a sus hogares.

¿Sigue la situación en Siria igual de cruda?

La respuesta es sí. Unos 6,8 millones de sirios siguen desplazados de sus hogares debido a la guerra. La mayoría ha perdido su hogar y sus pertenencias y también sus trabajos e ingresos. Conseguir un nuevo empleo es casi imposible. La realidad de no tener hogar ni trabajo, y aún así tener que pagar un alquiler, provoca que tengan que gastarse todos sus ahorros.

Y no solo los desplazados afrontan dificultades: hay muchos que sí han podido conservar su hogar, pero han perdido sus empleos. Además, todos los sirios han sufrido el dramático aumento de los precios desde que la guerra empezó: cualquier persona con la que hables allí estima un aumento entre 9 y 10 veces de los productos respecto al valor anterior a la guerra. Quienes han podido mantener su empleo durante la guerra, apenas han visto aumentar su salario.

Y por último, la gente mayor suele contar con el apoyo de su familia, pero en muchos casos, sobre todo los miembros de entre 18 y 45 años han dejado el país y desde el nuevo lugar de residencia no tienen la posibilidad de enviar dinero para abastecer a sus familiares ancianos.