Harriet Anduru vive en Arua, en el noroeste de Uganda. Cuando dejó el islam para convertirse en cristiana hace unos años, su marido no pudo aceptar su decisión y finalmente la dejó. Harriet hizo todo lo posible por ganarse la vida comprando alimentos a granel y revendiéndolos en menores cantidades en el mercado local. 

Esto, sin embargo, se vio totalmente alterado cuando el gobierno anunció el paro de todas las actividades del país para evitar la propagación del Covid-19. Sin poder hacer negocios, tener comida en la mesa cada día se convirtió en un gran desafío

Por eso la ayuda de Puertas Abiertas en forma de un paquete que contenía maíz, judías, sal, aceite, azúcar y vegetales frescos como cebollas y tomates fue tan bienvenida. 

"Estamos muy agradecidos por esta ayuda", cuenta a los trabajadores de Puertas Abiertas. "Mi hija mayor, Fardah, me ayuda a llegar a fin de mes tejiendo los artículos que vendemos, pero no hemos podido recaudar suficiente dinero. ¡Esta provisión es un gran alivio!"

A finales de diciembre, este país de África Oriental tenía poco menos de 34.000 casos confirmados de Covid-19 de los 733k analizados (el mayor número de infecciones reportadas el 10 de diciembre). A principios de este mes, las Naciones Unidas informaron que "las medidas de contención de Uganda tras el brote de COVID-19 en marzo de 2020 han afectado gravemente a las oportunidades económicas de las que dispone una población que depende en gran medida de la economía sumergida para sobrevivir".

Es importante saber también que el riesgo de exposición a COVID-19 se concentra en gran medida en los hogares pobres (47% de la población). Esto significa que personas como Harriet nunca temieron realmente la posibilidad de infectarse más. Más bien, temen morir de hambre bajo el impacto económico del encierro. 

Aunque los cristianos son mayoría en Uganda y la constitución garantiza la libertad de religión, la persecución es una realidad para algunos de nuestros hermanos y hermanas a nivel social, especialmente los conversos del islam, como Harriet, y los que los apoya. 

Por eso Puertas Abiertas distribuyó recursos para ayudar a los más vulnerables a capear la tormenta económica que desató la pandemia del Coronavirus. Recientemente hemos completado una segunda fase. En total hemos ayudado a 218 hogares que consisten en 1.272 personas.